Los niños no pueden ver los peligros del mismo modo que tú lo haces!

Tu bebé está gateando y de repente ves que va a toda velocidad hacia un enchufe, se quita el chupete e intenta meterlo por los agujeritos. Tu hijo de 4 o 5 años está en su habitación haciendo un dibujo o jugando con un amiguito, cuando pasas por delante de la puerta ves que ha acercado la silla a la ventana y está intentando subirse para poder ver mejor fuera (probablemente ha pasado un pájaro o hay un parque abajo o quiere ver quién pasa o si llega papá).protege tu hogar para tus hijos

Todas estas cosas nos hacen dar un vuelco al corazón y salir corriendo, y a todos nos han pasado, seguro.

La realidad es que los niños no pueden ver los peligros de la misma manera que los ves tú. No es que no quieran, es que ¡no pueden!

Pero… ¿por qué motivos?

Desarrollo físico.

Todas las personas nacemos con unas habilidades que ya son operativas, y otras que se van desarrollando conforme nuestro cerebro y nuestro cuerpo se desarrollan a su vez. De hecho los bebés en edad de gatear son capaces de identificar donde hay una posible caída y de decidir no aventurarse por esos lugares. Ya en los años 60 del pasado siglo, un grupo de psicólogos de la Universidad de Massachusetts realizó un experimento llamado “acantilado visual” con bebés y, de 36 niños, sólo 3 pasaron por la “zona de riesgo”.

No sucede lo mismo que en este experimento cuando hay una caída pero también hay una barandilla. En este caso los niños no pueden ver los peligros. Ya no sienten esas alarmas internas porque la sociedad (padres, hermanos mayores, abuelos) les hemos enseñado que la barandilla protege.

Experiencia.

El desarrollo mental de la persona depende parcialmente de su genética y del desarrollo físico, pero también de la experiencia que obtienen al interactuar con el medio. Para los niños todo es aprendizaje: jugar, tocar, chupar, observar,… absolutamente todo.

Así que ellos se esforzarán al máximo por tener experiencias con todo lo que tengan alrededor, sobre todo aquello que esté al alcance de su vista.

Y además:

Se concentrarán totalmente en lo que estén haciendo en cada momento.

Puedes ver a tu hijo pequeño pasar la tarde haciendo una construcción con cubos, observando cómo caen cuando se desestabiliza para luego volver a comenzar. Pero también puedes ver a tu hijo en el balcón dejando caer sus juguetes uno tras otro por la barandilla y observando muy interesado cómo caen y qué pasa cuando llegan al suelo.

protección niños

Les resulta interesante todo.

Cualquier cosa que los adultos podemos pasar por alto porque “siempre está ahí” y ni siquiera le prestamos atención, para ellos es un objeto emocionante que hay que explorar y con el que experimentar.

El juego simbólico.

Este tipo de juego, en el que el niño comienza a utilizar objetos de modo funcional, aparece a partir de los 12 meses. Al principio puedes ver al bebé ponerse en la oreja el teléfono de juguete o “dar de comer” a una muñeca. A partir de los 3 o 4 años el juego se complica, llegándose a convertir en auténticas aventuras de vaqueros o investigadores espaciales con un montón de normas. Los niños aprenden a actuar como adultos y a asumir otros papeles a través de este tipo de juego.

Si están jugando a Superman o a Fanboy y Chumchum, ten presente que van a estar absolutamente inmersos en el papel. Los niños no pueden ver los peligros y es fácil que se pongan en riesgo sin darse cuenta.

Como proteger a los niños de los peligros

Dado que los niños van a necesitar realizar muchísimas actividades para crecer y desarrollarse, nuestra función como padres es la de dejarles libertad que necesitan. A la vez debemos proteger el ambiente en el que van a estar para que no corran riesgos excesivos o innecesarios.

  • A gatas. Sí, para poder entender qué puede llamar la atención de tu hijo, va a ser imprescindible que tu punto de vista coincida con el suyo. Ponte a gatas o siéntate en el suelo y observa todo lo que esté a la vista. Todo lo que ves llamará su atención. Ahora puedes:
    • Retirar los objetos que puedan caerse o romperselos niños no pueden ver los peligros
    • Fijar a las paredes muebles altos, televisión, …
    • Retirar los objetos que sean lo suficientemente pequeños como para que se los pueda meter en la boca
    • Poner seguros a los cajones y a los enchufes
    • Poner redes de seguridad en ventanas y balcones
  • En la cocina. El estado ideal es que los niños no entren en la cocina si no hay un adulto. Aun así, extrema las precauciones:
    • Productos químicos y de limpieza fuera de su alcance, mejor en alto
    • Armarios y cajones con seguros
    • Al cocinar, los mangos de sartenes y ollas que no sobresalgan hacia afuera
  • En el baño. Aquí también debemos poner precaución en:
    • Productos cosméticos y jabones en alto
    • Armarios y cajones con seguros
    • Cintas antideslizantes en la bañera

En resumen, con algunas sencillas normas de protección podrás ofrecer a los niños la libertad que quieren con la seguridad que necesitas que tengan.

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